Tarjetas de invitación

Cuando llega el día de celebrar ese acontecimiento social, cuya importancia trascenderá el tiempo y la distancia, no escatimamos esfuerzos, por el contrario, tratamos de poner todas las variables a considerar en pleno orden, y antes de celebrarlo, determinar con seguridad el lugar del ágape, la cantidad de personas que vendrán al convite y en que día y en qué fecha se llevara a cabo.

Una vez determinados todos estos factores, se piensa en comunicar a todos los seres queridos y allegados, la conmemoración de la boda, bautizo, comunión, o aniversario en cuestión y la mejor manera de hacerlo y la más formal a la par que cercana es la utilización para tal fin de una invitación por escrito.

Las invitaciones impresas marcan el punto de partida de la puesta en marcha de la fiesta, quien la recibe y a través de ella confirma su asistencia, y conoce los detalles en cuestión, es decir, depende de qué características tenga la tarjeta recibida, el convidado sabrá qué tipo de traje llevar, si se tratara de una reunión formal, más bien sencilla o tal vez el evento del año.

Toda esta información es la que lleva en sí misma, implícita y explícitamente lleva consigo cada ejemplar, de allí radica la importancia de tener tarjetas de invitaciones compatibles con la personalidad de los contrayentes en el caso de que se trate de una boda, que estos a su vez cuenten con el respaldo de profesionales de la impresión que pongan en manos de los clientes un modelo que este absolutamente de acuerdo con el concepto a mostrar.

Desde la más formal, impresa en cartulina de distinto gramaje, con letras doradas, troqueladas, a color o en blanco y negro, de tamaño considerable, hasta la más discreta, o la más colorida hecha a la altura de una fiesta infantil, todas y cada una de estas tarjetas surtirán su efecto si detrás de su elaboración se encuentra un grupo de expertos que estén desde la primera reunión con el cliente, muy atentos a los detalles.

A pesar de que el mundo virtual invade todos los ámbitos de la vida cotidiana, la tarjeta de invitación no ha dejado de ser ese elemento entrañable, con el cual se demuestra interés por las personas que acudirán a un día inolvidable para el cumpleañero, familiares y amigos.

De cartulina, clásicas o rompedoras, estas tarjetas se planifican, se diseñan y se hacen únicas e irrepetibles para una persona especial, podría de esta manera convertirse en un recuerdo que en algunas oportunidades se guarda como objeto de colección, pues traerá a posteriori un hermoso recuerdo que se pretenden conservar.

Para hacerlas, por supuesto, debe presupuestarse, conocer la cantidad de elementos y si se requiere de algún material adicional a añadir, como el papel couche, la cartulina del tipo kraft la cual otorga ese apreciado efecto vintage y hasta e papel fotográfico, muy demandado en los últimos tiempos para ‘’regalar una gráfica ‘’ de esa persona agasajar.